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Assignment | TGE Sesión 3 - La globalización y la opresión: el poder y la teología I

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Casi siempre confundimos la moral con la ética. La moral es como andar en automático estas son las costumbres y reglas que nos enseñaron en casa o en la sociedad. Pero la Ética es despertar, tomar el control y preguntarnos: ¿Por qué hago lo que hago?.


 Me edificó lo que nos aportaron tanto Kant, Mill y Aristoteles, y podemos aprender y sobre todo aplicar cuando no sepamos qué hacer, ya que podemos hacernos estas tres preguntas:


1. (Por el Deber - Kant):¿Es esto lo correcto, independientemente de lo que pase?

Es decir, ¿estoy tratando a los demás con dignidad, o solo los estoy usando para mi beneficio?

2. (Por las Consecuencias - Mill):¿Qué resultado tendrá mi acción? ¿Va a generar mayor bienestar y menos sufrimiento para la mayoría de las personas?

3. (Por la Virtud - Aristóteles):Al tomar esta decisión, ¿en qué clase de persona me estoy convirtiendo?* ¿Me hace más humano, más pleno?


Esto nos invita a reflexionar que pensar bonito no sirve de nada si vivimos desconectados del mundo. Creo que la ética no es resolver problemas imaginarios. Ya que se necesita de la economía, de la política y de la psicología porque los problemas son reales (como la pobreza, y la desigualdad).


Ahí es donde entra la Ética de la Liberación y la Teología: esta nos recuerda que la verdadera ética empieza cuando miramos el dolor del otro, del oprimido. No basta con aplicar reglas fríamente; se necesita amor, responsabilidad y sobre todo buscar cambiar las cosas.


En conclusión:

La ética no es una cárcel de reglas fijas para juzgar a los demás. La ética es un puente.Un puente entre lo que pensamos (es decir la teoría) y lo que hacemos ( la práctica). No se trata solo de preguntarnos cómo ser buenas personas, sino de cómo actuar responsablemente para transformar nuestra realidad en la que nos encontramos.


La política y la religión desde tiempos muy antiguos siempre han estado conectadas. Podemos verlo en el Imperio romano, que fue muy fuerte en mantener su poder y no permitir que nadie se lo quitara.


Un ejemplo fue Herodes. Cuando supo que había nacido Jesús y que lo llamaban el nuevo rey de los judíos, tuvo miedo de perder su poder. Por eso mandó matar a los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores.


Los Evangelios nos hablan de esos problemas de poder que existían desde el tiempo en que nació Jesucristo. Al leer este capítulo entiendo mejor que Jesús nació y vivió en un tiempo donde había mucho control político y religioso. También podemos ver que su mensaje y la manera en que él trataba a la gente eran muy diferentes a la manera en que el Imperio usaba su poder.


Aunque la historia nos habla de una herencia problemática entre la globalización y la teología durante los últimos dos mil años, también se han visto cambios y formas más constructivas.


Jesús vino a mostrar una forma diferente de liderazgo. Los cambios globales se dan poco a poco y podemos ver cómo el poder ha cambiado de diferentes maneras a través de la historia.


En el capítulo 3 también podemos ver esto cuando habla del poscolonialismo. Durante la conquista de América, los que llegaron de Occidente se sentían superiores y con mayor conocimiento. Miraban a los pueblos de América como inferiores o salvajes y pensaban que tenían que cambiarlos, muchas veces usando la fuerza.


Aquí podemos entender también los binarismos, porque se creaban divisiones entre unos y otros: los civilizados y los salvajes, los superiores y los inferiores, los que tenían conocimiento y los que supuestamente no lo tenían.


Esto me hace pensar que muchas veces el poder ha sido utilizado para dominar a otras personas e imponerles una manera de pensar, una cultura o una religión. En cambio, Jesús nos enseñó una manera diferente de liderazgo y de tratar a las personas.