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Assignment | TGE Sesión 5 - El problema de la pobreza | Foro de Diálogo

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Discussion (10)

       El problema de la pobreza.

Este es un problema que se ha tenido y se tendrá como Jesus lo dijo en Marcos 14-7: Pues siempre tenéis a los pobres con vosotros, y cuando quisiereis, les podréis hacer bien; pero a mi no siempre me tenéis. Lo que nos enseña que la pobreza nunca se va a acabar pero a la vez nos invita a hacerles el bien. Y es aquí donde necesitamos trabajar y muy duro para tratar de ayudar a los más necesitados, no solo en lo individual, pero este debe ser un trabajo en conjunto, como iglesia, como estado y hasta el gobierno mismo en mutua cooperación para seguir luchando contra la pobreza a nivel mundial.

  Yo creo que todos nosotros o la mayoría de nosotros los migrantes que emigramos en algún momento desde nuestros diversos países hasta esta gran “nación de oportunidades”. Lo hicimos en su momento para salir de esa pobreza en la que nos encontrábamos. Y hablo por mi al decir que ha valido la pena ese sacrificio de separarnos de nuestras familias y amigos tal vez por muchos, muchos años, para poder darnos y darles a nuestras familias una mejor vida y un mejor futuro. Pero aun existen diversas maneras de seguir aportando nuestro granito de arena para ayudar a otros a salir de esa pobreza apoyándonos en el amor y la gracia que Dios nos da.


Mi sencilla reflexión

Pienso que la pobreza no es solo falta de dinero; también es consecuencia de la desigualdad, la injusticia y la opresión.

Pienso que nosotros, como Iglesia, debemos dar más prioridad a los que sufren e involucrarnos en defender su dignidad y sus derechos, sin olvidarnos de estar con ellos. En otras palabras, ser solidarios.

Nosotros, como cristianos, debemos demostrar amor mediante acciones concretas. También pienso que la Iglesia debe denunciar la explotación y la discriminación, y no ser parte de estas.

Una cita bíblica que queda muy bien con este tema es Proverbios 31:8-9: «Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del pobre y del menesteroso».

Nuestra esperanza como cristianos no significa aceptar la pobreza pasivamente, sino poner manos a la obra para lograr una sociedad más justa, siempre con mucha fe, esperanza y paz, para lograr la transformación social. Es muy difícil, pero no es imposible.

En conclusión, tenemos que unir la fe con las obras, la solidaridad y la justicia, y empezar a ayudar a los más necesitados para intentar transformar las estructuras injustas de la globalización. También debemos recordar lo que Rivera Pagán nos enseña sobre la fe cristiana: que debe reflejarse en nuestra manera de actuar ante la pobreza y la injusticia. Las enseñanzas de Santiago nos invitan a no quedarnos solamente con las palabras y los pensamientos, sino a practicar la solidaridad, defender la justicia y rechazar todo tipo de discriminación. El deber de la Iglesia es denunciar la explotación y demostrar el amor de Dios mediante acciones concretas que contribuyan a construir una sociedad mejor.

Parece ser que nuestra fe exige acción

A partir de lo que hemos visto en la presentación, la teología y la ética nos llaman a resistir la pobreza no con resignación, sino con una fe activa.

Viendo este tema sobre la pobreza y lo que Dios nos pide hacer, me quedé pensando en dos cosas muy importantes que quiero compartirles.

La primera es que a Dios no solo le importa nuestra alma, también le importa nuestro cuerpo.

A veces pensamos que ser pobre es nada más que no traer dinero en la bolsa. Pero no, la pobreza es esa angustia de no saber qué le vas a dar de comer a tus hijos mañana; es enfermarte y no tener para pagar un doctor; es vivir con el miedo de no tener papeles o vivir en un lugar donde nos tienen olvidados.

Y a veces, nosotros los cristianos cometemos un error: le decimos al que sufre (tú reza, aguántate y confía en Dios, que en el cielo tendrás tu premio). Pero eso no es lo que Dios quiere. A Dios sí le importa nuestra alma, pero también le duele que tengamos el estómago vacío. A Dios le importa que tengamos un techo seguro y salud. Ser verdaderos seguidores de Jesús significa que no podemos decirle al pobre que se aguante; tenemos que ayudarnos y luchar para que todos podamos vivir con dignidad hoy, aquí en la tierra, no solo en el cielo.

La segunda cosa es que tenemos que romper las cadenas del pasado.

La pobreza no es un castigo de Dios ni es porque la gente sea floja. La pobreza es como una cadena oxidada que viene de hace muchísimos años. Viene desde los tiempos en que había esclavos, o cuando conquistaron a nuestros pueblos y a la gente humilde siempre la hacían a un lado.

Nosotros no podemos viajar al pasado para cambiar esa historia, pero sí podemos romper esa cadena hoy. ¿Cómo la rompemos? Abriendo los ojos y no quedándonos callados ante esa injusticia. Si vemos que a alguien lo tratan mal, le pagan menos o le cierran las puertas solo por su color de piel, por ser mujer o por ser inmigrante, no podemos hacernos de la vista gorda. Ayudar a hacer justicia es defender al hermano y no permitir que se siga discriminando a nadie.

En conclusión:

Dios nos llama a cuidarnos completos (cuerpo y alma) y a no dejarnos pisotear por costumbres injustas. Nuestra fe se tiene que notar en cómo defendemos a los demás para que todos tengamos las mismas oportunidades.

Para la teología y la ética cristiana, resistir la pobreza no es solo dar caridad; es descubrir las trampas del sistema, luchar por la dignidad completa de las personas y mantener viva la esperanza compartiendo la vida y la mesa con nuestra comunidad.

Pregunta para reflexionar:

Sabiendo que a Dios le duele cuando nos falta el pan o cuando nos hacen de menos. ¿Qué cosita pequeña podemos empezar a hacer nosotros, como vecinos o como grupo, para cuidarnos mejor y no dejar solo al que está sufriendo alguna injusticia?


Buenas Tardes  

Tema La pobreza

Cuando miro la pobreza, no puedo reducirla a cifras ni calles tristes: la veo como una herida en la dignidad humana. Como dice el video de esta clase, en Estados Unidos, en 2024, eran 35,9 millones, lo que representa 10,6%. Pienso que a esta altura debe haber muchos más pobres por todas las personas que entran de otros países,con un montón de necesidades y buscando un mejor porvenir para su situación.

Me cuestiona directamente porque no basta con sentir lástima; me obliga a preguntarme qué hago yo con lo que tengo, cómo trato a quien tiene menos, y si mi indiferencia lo hace más difícil. La  ética no es solo dar algo de sobra, sino reconocer al otro como hermano, defender su derecho a una vida digna y trabajar para que haya justicia, oportunidades, pan, salud, educación y voz. 

Si yo digo que creo en la dignidad humana, tengo que actuar de manera coherente aunque eso implique renunciar a privilegios y comodidades.

Desde la teología, yo creo que toda persona ha sido creada a imagen de Dios , y que en el diseño de Dios nadie sobra ni es descartable .  Por eso la pobreza no es  solo un problema social : es también un escándalo espiritual 

Cristo se identificó con el pobre, el hambriento, el migrante , el olvidado; entonces mi fe no puede quedarse en rezos. La opción por los pobres mueve a convertirme , a luchar por esas estructuras injustas, a compartir con generosidad y esperar que otro mundo sea posible . Me pongo también en el lugar de la pobreza porque soy humilde, no tengo riquezas, pero sí lucho por un mejor porvenir y por poder extender la mano a quienes me necesitan . 

Definitivamente, la fe que profesamos en Senor Jesus y sus enseñanzas nos obliga a no ignorar a nuestros Hermanos y en especial a los más pobres. La pobreza con sus multiples rostros y las estructuras que la provocan, deben ser erradicadas y por supuesto no son queridas por Dios. Por lo tanto, es necesario algunas veces hacer lo que el buen samaritano realizo con su proximo: curar sus heridas, llevarlo en nuestra cabalgadura y ponerlo donde pueda ser atendido y bien cuidado. Dicho de manera diferente, es necesario no pasar de largo ante el hermano lastimado y necesitado. Claro, para lograr esto, tenemos que comprender que nuestra fe tiene una dimensión horizontal y otra vertical, y no podemos decir que amamos a Dios he ignorar nuestro hermanó.

Algunas veces nos hemos imbuido en una fe intimista y que no tiene incidencias con las necesidades de otros, me parece en lo personal que ese es el gran pecado personal y estructural ignorar las necesidades de los que más sufren la pobreza en sus multiples rostros.

Jose A Arita

La pobreza en el mundo no es nada nuevo, desde siglos atras, an existido clase privilegiada, y clase pobre, la clase pobre es la que por naturaleza a sufrido mas por la escases de oportunidades, de recursos adquisitivos, y falta de capacitacion a nuvel academico,y cultural.Jesus se identifico siempre con los mas pobres, y no solo se identifico en andar y estar en compania con ellos, si no que lucho por los pobres y marginados de su epoca.

Salir  de los niveles de pobreza a nivel mundial es un trabajo bien dificil, por la globalizacion y los gobiernos neoliberalistas, para tratar de salir de estos niveles de pobreza, nos espera un gran trabajo, como comunidad cristiana, primero tenemos que hacer y levantar conciensias, especialmente trabajando con los gobiernos locales y a niveles nacionales, en todas las naciones del mundo, a manera de tener gobiernos austeros, que busquen por medio de programas de busqueda insensante de el bienestar de los mas nesecitados. Porque no puede haber gobierno rico y un pueblo pobre .

Creo que nosotros como Iglesia debemos  y tenemos un compromiso a estar siempre con los pobres , no tratando de dar simplemente una limosna como que fueran unos mendigos, si no tratando de unir iglesia y estado, para juntos hacer reformas, nuevas reformas de vivienda, salud, y educacion, porque es alli donde radican y es la raiz de  tanta pobreza, el derecho a la vivienda, la salud, y la educacion, la clase pobre se a quedado tan marginada para los poderosos, que se a vuelto un caos a nivel mundial.porque se an revasado los indices de pobreza a niveles exagerados, y es mas alarmante para nestra america.

Tenemos un trabajo arduo y fuerte para consientizar a los ciudadanos del mundo, que los pobres tambien son parte de la creacion de Dios.                

En cuanto a la pobreza parece ser un mal que no hemos podido superar. Las causas son variadas como las describe el video, la economía, la edición, la falta de empleo, pero tambien el tener políticos que han echo de la pobreza un modo vivendi. Tambien el cristianismo ha sido parte de la causa de la no superación de la pobreza, argumentar que Dios ama a los pobres porque son pobres son un problema para dejar la pobreza de lado, ya que de una u otra forma fomentamos la idea de que la superación económica es del diablo, y los ricos Dios los castigara por su riqueza, así creamos una  mentalidad pasiva. Claro, Dios ama los pobres no por su pobreza, sino porque entiende que los pobres son el resultado del "pecado" de los ricos sobre los pobres, no nos amo por el echo de ser pobres. Lo que causa la pobreza entre todas las anteriores razones son lo que Santiago menciona "la carencia de una etica recta, de obras de caridad y compasión y la identificación con los menesterosos" (Luis Pagan. Teología Descolonizadora, pag 152).

La elección de los pobres así como Dios lo ha echo es de parte de la iglesia de Cristo también una respuesta, dar a entender y ver qué Dios y la iglesia estamos con los pobres y que tiene un espacio, tienen voz. La fe y la justicia no son algo meramente abstracto, la fe en las obras de la misericordia, la bondad, la equidad entre otras debe ser parte de la opción por lo pobres, una iglesia que da también recibe. 

Otra respuesta seria resistir la tentación de los extremos. Parece que el ser humano es de extremos, de una teología que promueve y glorifica la pobreza a una teología de la prosperidad. Parece ser difícil encontrar un punto medio donde el dinero y las riquezas encuentren una postura ética de su uso, ya que los ricos también deben conocer el Reino De Dios y su justicia pero la iglesia debe pregonar la justicia, la ética y el correcto uso de la riqueza. "Es cristiano el que es misericordioso con todos" (Luis Pagan. Teología Descolonizadora, pag 153) también podemos construir juntos y juntas, ricos y pobres construir comunidades comprometidas con la justicia social teniendo el mismo Dios de amor, porque aunque Dios ha tomado opción por los pobres no desecha al rico, si no creo que también se cristiano ósea que sea misericordioso. 

Respuestas ante la pobreza

Si queremos realmente hacer algo por los que sufren, más allá de los análisis teológicos y académicos, lo primero es rechazar la idea de que Dios desea la pobreza. La pobreza nunca ha formado parte del plan de Dios. Tampoco es un castigo, sino el resultado de la codicia humana y de sistemas injustos que valoran el dinero por encima de la dignidad humana. Los pobres no son objetos de lástima. Son personas que se merecen más que una forma de “caridad distante”. Los necesitados son seres humanos con dignidad, voz y resiliencia, con capacidad de inspirarnos y enseñarnos.

Por otra parte, como creyentes, tenemos que poner atención a las mujeres, los niños y las familias migrantes, no solo para protegerlos, sino para cambiar la actitud de miedo por la hospitalidad, abogando por la igualdad y un futuro para todos. Qué bueno sería promover, en contra del consumismo, una vida más sencilla y el respeto por la creación, buscando que todos puedan acceder a los recursos necesarios para tener una vida digna. Por último, creo que es fundamental que, como iglesia, nos involucremos en la lucha por la justicia. ¿Cómo podemos hacerlo? Trabajando con otras organizaciones de bien social para atender necesidades urgentes, apoyando el desarrollo humano y desafiando las estructuras que causan la pobreza en palabras y obras.

¿Qué es la pobreza?

No tener lo suficiente para vivir con dignidad.

No se trata solo de falta de dinero o de ingresos, sino de una situación en la que a una persona o a una familia le falta lo básico del día a día: no poder ir al médico cuando alguien se enferma, no poder estudiar, no conseguir un trabajo digno con un sueldo justo o no tener acceso a servicios básicos como agua potable o transporte.

Y déjenme decirles que yo sé exactamente de lo que les estoy hablando

 Cuando hablamos de pobreza, no estamos hablando de números en una pantalla ni de estadísticas. Estamos hablando de gente de carne y hueso, de vecinos, de familias enteras que la están pasando mal. Y hay que decirlo con valentía: esto no ocurre por mala suerte ni porque Dios lo quiso así. Ocurre porque hay un sistema económico injusto, una política insensible y, tristemente, a veces una religión que ha preferido mirar para otro lado . Si de verdad queremos dar una respuesta ético-teológica desde nuestra fe, lo primero es entender qué significa la opción por los pobres. No es dar una limosna de vez en cuando para limpiar la conciencia o mirar con lástima desde arriba. La opción por los pobres es poner a la persona que sufre en el centro de nuestras vidas. Es entender que ellos no son objetos para que les hagamos caridad, sino que son seres humanos con dignidad, con voz y con toda la fuerza para transformar su propia historia.

Además, el sufrimiento no viene solo. Se junta todo: el color de la piel, el idioma, el no tener un papel en este país y el ser mujer. Las que se llevan la peor parte casi siempre son las mujeres y los niños. En nuestro día a día, esto lo vemos a la vuelta de la esquina: mamás latinas que se revientan trabajando diez o doce horas limpiando casas, cocinando o en fábricas por sueldos miserables, sin seguro médico, con el miedo constante de la persecución y la deportación, y aun así sacan fuerzas de donde no tienen para poner un plato de comida en la mesa y sacar adelante a sus hijos.

¿Qué respuestas podemos dar nosotros hoy?

Dejar de ser cómplices: No podemos seguir predicando una fe que duerme las conciencias. El Evangelio que nos enseñó Jesús es vida plena y abundante para hoy, no un consuelo para cuando ya estemos muertos.

Caminar al lado del que sufre: Nuestras iglesias no pueden ser clubes cerrados. Tienen que ser refugios donde la gente encuentre ayuda real: orientación, comida, apoyo comunitario y un abrazo sincero.

Alzar la voz contra la injusticia: Hay que denunciar el racismo, los abusos y el egoísmo que dejan a la gente en la miseria. Pero no para hablar por ellos como si no tuvieran voz, sino para caminar a su lado y luchar juntos por un mundo donde todos contemos por igual.

 

Teología Global y Ética · Sesión 5
Profesor: Horacio R. Da Valle | Foro de diálogo: El problema de la pobreza
¿Qué respuestas ético-teológicas podemos ofrecer para resistir la pobreza?

Al reflexionar sobre la pobreza y la teología de la liberación de Gustavo Gutiérrez,
considero que la Iglesia debe preguntarse qué está haciendo realmente por las
personas más alejadas, las que sufren y muchas veces son excluidas. Para resistir la
pobreza, pienso que primero debemos conocer profundamente la realidad de cada
comunidad, no solamente por lo que leemos o escuchamos, sino conviviendo con las
personas, escuchándolas y comprendiendo su cultura, sus necesidades y su manera
de vivir. La pobreza no es igual en todas partes; por eso, las soluciones deben
responder a las necesidades de cada comunidad. No basta con repartir alimentos o
dar ayuda económica. También debemos ofrecer educación, oportunidades de trabajo
y herramientas para que las personas puedan salir adelante por sí mismas y sentirse
parte importante de la sociedad.

Desde mi fe, creo que debemos regresar a las enseñanzas de Jesucristo y recordar
cómo Él se acercaba a los pobres, a los enfermos y a los más necesitados, tratándolos
con amor y dignidad. La Iglesia debe seguir ese ejemplo, acompañando a las personas
y ayudándolas a recuperar la esperanza. Como enseña la teología de la liberación,
nuestra fe debe llevarnos a actuar contra las injusticias que causan la pobreza. Estos
cambios no sucederán de la noche a la mañana, se requieren tiempo, compromiso y
trabajo constante. Para mí, una verdadera respuesta ético-teológica es que la Iglesia
no solamente predique el amor al prójimo, sino que lo demuestre con acciones que
ayuden a las personas a mejorar sus vidas, recuperar su dignidad y construir un futuro mejor.